La primera versión de Windows 10 se quedará sin soporte en marzo

A mitad de julio de 2015 Microsoft lanzó la primera versión de Windows 10, identificada bajo la numeración 1507. Dicha build fue la que marcó el inicio del nuevo sistema operativo del gigante de Redmond, y también el salto de un enfoque tipo producto a uno tipo servicio.

Ese cambio de enfoque lo hemos visto con la llegada de la actualización Anniversary Update y seguirá su curso natural con la Creators Update, que será la segunda gran puesta a punto que recibirá Windows 10 en abril de este año.

No hay duda de que las actualizaciones juegan un papel muy importante en la estrategia que ha adoptado Microsoft alrededor de Windows 10, pero eso tiene una contrapartida clara, y es que los usuarios que no actualicen de forma periódica su sistema operativo pueden acabar quedándose sin soporte oficial.

Precisamente eso es lo que ocurrirá con los usuarios que estén estancados en la versión original de Windows 10, la citada build 1507, que dejará de recibir actualizaciones y soporte a partir del próximo 26 de marzo, un poco antes del lanzamiento de la Creators Update.

Si has ido instalando todas las actualizaciones que ha lanzado Microsoft hasta la fecha la build que tienes instalada debería ser la 1607. En caso de que no hayas instalado la Anniversary Update pero sí la actualización de noviembre tu versión debería ser la 1511.

En caso de que tengas dudas no te preocupes, para consultar qué build tienes instalada basta con escribir “Acerca de tu PC” en el cuadro de búsqueda de Cortana y seleccionar dicha opción.

Cómo bloquear los puertos USB de tu ordenador en Windows 10

Los virus informáticos se transmiten de muchas formas. Una de las principales es a través de los puertos USB del ordenador. Para evitar contagiarte, puedes bloquear y desbloquear los tuyos en Windows 10. Te explicamos cómo hacerlo en tres sencillos pasos a través del editor de registros de W10.

1: Abre el editor de registro

Antes de bloquear los puertos USB de tu ordenador, necesitas acceder al editor de registro de Windows 10. Es una de las herramientas de control del sistema, desde la que puedes activar o desactivar ciertos componentes del hardware de tu PC.

Se accede a través de la aplicación Ejecutar, que encontrarás entre los accesorios de Windows o introduciendo su nombre en la barra de búsqueda que aparece junto al menú inicio. Una vez estés dentro de esta app, escribe “regedit” y pulsa Aceptar.

2: Busca el almacenamiento USB

El registro de Windows se abre en forma de nueva ventana. A la izquierda de la misma verás un listado que se divide en carpetas y subcarpetas casi hasta el infinito. No te desvíes del objetivo de desactivar las conexiones USB y busca la siguiente carpeta:

  • HKEY_LOCAL_MACHINE\SYSTEM\CurrentControlSet\Services\UsbStor

Una vez la hayas localizado, selecciónala. Aparecerán los archivos que contiene en la zona derecha de la ventana del Editor de Registro.

3: Modifica el archivo Start y reinicia tu ordenador

Dentro del apartado de almacenamiento USB en el registro de Windows encontrarás ocho archivos. Uno de ellos es Start, el que debes modificar para bloquear el acceso a los puertos USB.

Antes de seguir adelante, es recomendable que te pienses bien lo que bloquear los puertos de tu ordenador. A no ser que tengas un portátil, necesitarás utilizar teclado y ratón. Si bloqueas el acceso a los periféricos, no habrá forma de controlar tu PC.

Dicho esto, lo que debes hacer para desactivar el arranque de los puertos USB es hacer click con el botón derecho en Start, seleccionar Modificar y otorgar un valor de 4 en la casilla correspondiente.

Posteriormente guarda y reinicia tu PC.

4: Vuelve a habilitar los puertos USB

Si todo esto lo has hecho como parte de un experimento, querrás volver a conectar periféricos a tu ordenador. Para hacerlo, sólo tienes que volver a repetir el proceso pero cambiando el valor que asignas al archivo Start.

Ahora, en lugar de fijarlo en 4, deberás volver a marcarlo con un 3. Es el número que habilita los puertos USB de tu PC y desactiva el bloqueo. Ahora puedes volver a usar memorias USB.

Así es la nueva barra de gestión de batería y rendimiento de Windows 10

Seguimos repasando las novedades que trae la build 15014 y una de las más interesantes es una nueva barra que permite gestionar de forma sencilla y rápida la relación batería y rendimiento de Windows 10.

Como podemos ver en la imagen que acompañamos tenemos una interfaz minimalista, simple y clara, que empieza mostrando el porcentaje restante de batería y coloca justo en el centro una barra separada por dos extremos, máxima autonomía (izquierda) y máximo rendimiento (derecha).

La posición central ofrece en teoría el mejor equilibrio posible entre autonomía y rendimiento, opción recomendable si por ejemplo estamos realizando tareas sencillas como ofimática, navegación web o reproduciendo contenidos multimedia.

Por contra si estamos ejecutando aplicaciones pesadas la opción más recomendable es la de máximo rendimiento, ya que nos permitirá exprimir a tope el hardware del equipo y conseguir esa potencia extra que necesitamos para disfrutar de una buena experiencia de uso.

En general nos parece una idea excelente, sobre todo porque se trata de una herramienta muy útil para sacar el mayor partido posible a un portátil en cada situación concreta, pero también porque está ubicada en una zona de fácil acceso y presenta una interfaz muy sencilla.

La nueva interfaz ya está disponible para los Insiders, pero de momento es algo meramente estético que no produce efectos reales, así que Microsoft se está limitando a recoger valoraciones y opiniones en cuanto a diseño.

Si todo va según lo previsto la versión definitiva llegará el próximo mes de abril con Windows 10 Creators Update.

Microsoft prepara una interfaz adaptativa para unificar Windows 10

El plan de unificar Windows 10 en sus distintas versiones no es algo nuevo. Ya conocíamos de sobra esa idea y hemos visto movimientos claros por parte de Microsoft para seguir avanzando en el camino hacia la convergencia total, pero hoy tenemos una nueva información bastante interesante.

Dicha información asegura que el siguiente paso que dará el gigante de Redmond en este sentido será el establecimiento de una interfaz adaptativa en Windows 10, es decir, un acercamiento hacia la unificación de interfaz de usuario de dicho sistema operativo entre todos los dispositivos que lo utilizan.

Actualmente tanto las tablets como los ordenadores (PCs y portátiles) que utilizan Windows 10 recurren a una interfaz común basada en la idea de un escritorio sobre el que se asientan elementos como los iconos, la barra de tareas o el menú de inicio.

Sin embargo en Xbox One, HoloLens y smartphones tenemos interfaces muy distintas y claramente diferenciadas de la anterior, una situación que Microsoft quiere corregir con esa interfaz adaptativa, que sería escalable y se ajustaría a las particularidades de cada dispositivo.

Aunque no se ha concretado qué elementos exactos introducirá esa nueva interfaz adaptativa es importante tener claro que la idea es mejorar la convergencia sin caer en imposiciones sin sentido, es decir, que no se llevarán a cabo cambios forzados que carezcan de utilidad real en cada dispositivo.

El lanzamiento de esa nueva interfaz se producirá con “las próximas actualizaciones grandes de Windows 10”, es decir, las que traen novedades importantes, como la ya estrenada Anniversary Update y la futura Creators Update.

A nivel personal me parece una idea estupenda, ya que la interfaz juega un papel clave en la experiencia de uso y su mejora es algo fundamental y necesario, sobre todo tras la confirmación de la emulación x86 en procesadores ARM.

Nuevo avance permitirá que las baterías se carguen más rápido

Un conjunto de investigadores de la Universidad de la Universidad de Bath en Reino Unido y de la Universidad de Illinois en Estados Unidos ha llevado a cabo una serie de hallazgos interesantes que podrían ayudar a que las baterías se carguen más rápido, así como a incrementar su capacidad de almacenamiento de energía.

Los avances en la tecnología de las baterías han permitido el auge de los dispositivos portátiles de todo tipo. Gracias a la optimización de este componente, en la actualidad podemos disfrutar de una gran autonomía en infinidad de aparatos, y también ha favorecido el desarrollo de los vehículos eléctricos.

Ahora, en este nuevo trabajo el equipo ha descubierto por qué es posible mejorar el rendimiento de las baterías mediante la adición de átomos metálicos cargados en las estructuras de túneles en el interior del componente, un hallazgo especialmente interesante para futuras aplicaciones en los dispositivos electrónicos portátiles y en los coches eléctricos.

En su estudio, los científicos emplearon una poderosa combinación de experimentos estructurales y simulaciones por ordenador, con la finalidad de aclarar por primera vez cuál es la razón por la que añadir potasio cargado en estructuras como túneles de óxido de manganeso de bajo costo tiene unos efectos tan beneficiosos sobre el rendimiento de la batería.

Lo que descubrieron los investigadores es que la adición de iones con carga positiva incrementa la rapidez con la que el litio se mueve en el interior de las estructuras de túnel, un factor que resulta crucial para incrementar la velocidad de la carga de las baterías. “La comprensión de estos procesos es importante para el futuro diseño y desarrollo de materiales para las baterías, y podría conducir a una carga más rápida que beneficiará a todos los consumidores”, asegura Saiful Islam, uno de los responsables de la investigación.

El desarrollo de nuevos materiales es la clave para que en el futuro se puedan fabricar baterías más ligeras, baratas y seguras, y los resultados de esta investigación nos permiten dar un paso adelante en esta línea.

Windows 7 no cumple con las exigencias de la tecnología moderna

“Hoy en día, Windows 7 no cumple con las exigencias de la tecnología moderna, ni con los requisitos de alta seguridad de los departamentos de TI”, asegura el responsable de Windows en Microsoft Alemania en una entrada en el blog TechNet.

El artículo de Markus Nitschke es una entrada promocional de Windows 10 (especialmente para su uso en empresas) y como tal hay que entenderlo, aunque no deja de sorprender como todo un jefe de división regional “critica” al que ha sido (y es) uno de los sistemas operativos más exitosos de la historia de Microsoft. Un sistema que por cierto, cuenta con soporte oficial hasta el 14 de enero de 2020.

Nitschke comenta que el uso continuado de Windows 7 “aumenta los costes de mantenimiento y operacionales de las empresas, del mismo modo que se pierde tiempo innecesariamente luchando contra ataques de malware que podrían haberse evitado mediante la actualización a Windows 10″.

Windows 7 está basado en “arquitecturas de seguridad obsoletas”, explica. “Muchos fabricantes de hardware no proporcionan controladores para Windows 7 y muchos desarrolladores y empresas se abstienen de liberar programas para sistemas obsoletos”. Ya lo vimos con Windows XP: “las empresas deben tomar medidas tempranas para evitar riesgos o costes futuros”, dice.

Frente a Windows 7, Microsoft propone dar el salto a Windows 10, “un sistema que ofrece a nuestros clientes el más alto nivel de seguridad y funcionalidades de vanguardia”. Nitschke comenta las virtudes de Windows 10 Anniversary Update para empresas, que además de las características en seguridad, productividad, estabilidad, soporte y entretenimiento de la versión de consumo, ofrece beneficios específicos tales como infraestructura en nube mejorada, compatibilidad mejorada y 900 de sus mayores partners entrenados para el despliegue de Windows 10.

Finalmente, Microsoft recuerda las mejoras que van a llegar con la nueva versión de Windows 10, Creators Update, en una clara apuesta por su último sistema operativo y no por Windows 7, que solo va a recibir parches de seguridad y “críticas” que pueden sorprender cuando llegan de su mismo creador y el sistema es usado todavía por la mitad de ordenadores mundiales.

Windows 10 Creators Update estará disponible en abril, según Fitbit

Windows 10 Creators Update estará disponible en abril, según informa Fitbit en sus foros de soporte como parte de un anuncio más largo en relación con una prueba privada para dispositivos de la marca especializada en monitores de actividad.

Microsoft no ha anunciado aún la fecha de lanzamiento para Windows 10 Creators Update, pero no es la primera vez que se apunta al mes de abril como objetivo. Ahora es Fitbit, pero hace unas semanas fue Dell quien apuntó a la misma fecha.

Windows 10 Creators Update, conocido en su desarrollo como Redstone 2, llegaría al mercado con el número de compilación 1704. Un mes de retraso sobre la fecha de disponibilidad general que se venía barajando lo que ayudará a pulir la próxima versión mayor del sistema operativo que llegará cargada de grandes novedades y mejoras, después de una fase de testeo en el canal Insider a la que puede acceder cualquier usuario.

Es probable que Microsoft haya parado ya la adicción de características ante la cercanía del lanzamiento y teniendo en cuenta que los fabricantes deben recibirlo previamente para pruebas, actualizaciones y pre-instalaciones en equipos nuevos.

Recordemos que con Windows 10, Microsoft estrenó un programa de desarrollo contínuo para el sistema operativo que dejó atrás todo lo que se venía haciendo hasta la fecha, al abrir varias líneas de desarrollo en diferentes etapas, desde versiones preliminares alpha en las que se trabaja internamente a compilaciones públicas que se prueban por los usuarios en el canal de prueba Insider.

Si Windows 10 Creators Update estará disponible en primavera, Redstone 3 aparecerá en el otoño de 2017 y Redstone 4 lo hará en abril de 2018. Todas las nuevas versiones y/o actualizaciones de Windows 10 serán gratuitas para los clientes del sistema.

Microsoft confirma el modo gaming en Windows 10 Creators Update

Hace cosa de unas semanas os hablamos del modo gaming en Windows 10, una característica que fue identificada gracias a la presencia del archivo “gamemode.dll” en la build build 14997 de dicho sistema operativo, y finalmente Microsoft ha confirmado que el mismo es real.

También ha ofrecido algo de información que nos ha permitido sacar en claro que las predicciones han sido acertadas. Lo que conocemos como modo gaming, o modo para juegos, es una nueva función que llegará con el lanzamiento de la actualización Creators Update, prevista para finales de marzo y principios de abril.

Según Mike Ybarra, jefe de desarrollo de la plataforma Xbox One, dicho modo estará disponible tanto para juegos tipo Win32 como para aquellos que estén basados en la plataforma universal de Windows, una buena noticia ya que supone un soporte pleno.

Parece que los primeros elementos visuales relacionados con la interfaz de dicho modo empezarán a estar disponibles para los insiders a lo largo de esta semana, aunque no estará totalmente operativo hasta que pasen “unas cuantas builds” más.

Con respecto al objetivo del modo gaming en Windows 10 es sencillo, mejorar el rendimiento en juegos. No han dado detalles sobre cómo piensan conseguirlo, pero en principio lo más sencillo sería mediante la liberación y centralización de recursos con máxima prioridad sobre el juego.

En cualquier caso una buena noticia, ya que se trata de una característica que bien implementada podría ayudar a todos los jugadores de PC, y también a los de Xbox One.

Consejos para comprar un ordenador de sobremesa

Los PCs de escritorio aún ofrecen muchas ventajas frente a los portátiles. Te ayudamos a acertar con nuestros consejos para comprar un ordenador de sobremesa. Los hay de gran formato (torre), compactos (Mini PC) o con sus componentes integrados tras la pantalla (AiO o Todo en Uno).

1: Tipos de PC

Tradicionalmente un PC de escritorio se asocia con un ordenador de gran tamaño, ruidoso y que emite mucho calor. Eso es cosa del pasado. Los PCs actuales tienen un consumo moderado y diferentes modos de funcionamiento que reducen la velocidad del procesador y la GPU cuando se realizan tareas ligeras como navegar por Internet o redactar un texto.

Nada puede igualar su rendimiento y la comodidad que proporciona un monitor grande y un teclado de tamaño completo. Siguen siendo imprescindibles cuando tienes que usar un ordenador varias horas seguidas.

A la hora de comprar un PC de sobremesa, la primera decisión que debes tomar es el tipo de PC que necesitas, para hacer los primeros descartes. Aquí van algunas ideas:

  • PC de marca blanca: El PC de escritorio de toda la vida que montas tú mismo o te montan en una tienda con los componentes que elijas. Es el que mejor relación potencia / precio ofrece, y lo puedes personalizar al máximo. Además se puede ampliar fácilmente.
  • PC de marca: Son más caros, la personalización está limitada, y las reparaciones fuera de garantía suelen ser caras. A cambio tienen componentes muy equilibrados, ofrecen muy buen rendimiento y tienen la garantía y el servicio técnico del fabricante.
  • Gaming PC: Ordenador pensado para jugar a videojuegos. Se distingue por sus carcasas negras con colores llamativos. Suelen ser muy potentes pero también consumen más, y son caros.
  • Mini PC o barebone: PCs de pequeño tamaño, silenciosos y con poco consumo. Sirven a la perfección para cualquier tarea de ofimática e Internet, pero van un poco justos para proyectos multimedia o gaming.
  • Todo-en-Uno: El hardware del ordenador se coloca detrás del monitor, dando la sensación de que sólo tienes una pantalla. Básicamente es un miniPC incrustado en la pantalla, así que el rendimiento es suficiente para tareas básicas pero no puede con trabajos que exigen una gran potencia de proceso.

2: ¿PC montado o DIY por componentes?

La primera decisión al comprar un PC de sobremesa, es si lo montas tu mismo o pides que te lo monten. Hoy en día ensamblar un PC no es muy complicado. La mayoría de los componentes son modulares y es tan sencillo como encajarlos en sus slots y conectar los cables. Las BIOS modernas reconocen automáticamente el hardware y configuran ellas mismas el voltaje y la velocidad. Aún así es una operación delicada, porque si lo haces mal puedes estropear el hardware.

Montarlo tu mismo es la mejor opción, porque es la más barata. Sólo tienes que pedir el hardware en la tienda. Un PC básico necesita lo siguiente:

  • Carcasa, ventiladores y cableado (suele venir con la propia carcasa)
  • Placa base
  • Procesador y disipador / ventilador
  • Tarjeta gráfica
  • Unidad interna de almacenamiento (disco SSD o disco duro)
  • Fuente de alimentación
  • Sistema operativo

Si no te ves capacitado para montarlo puedes pedir ayuda a un conocido que sepa hacerlo. Otra opción es elegir el hardware y pedir a la propia tienda que te lo monten ellos. Suelen cobrar alrededor de 60€. No es mucho dinero y tienes la seguridad de que funcionará bien.

3: Orden de elección

Un ordenador es una máquina formada por diferentes componentes que funcionan en armonía. Deben ser compatibles entre sí para que no se produzcan errores, lo que significa que elegir una determinada componente influye en el resto. De mayor a menor importancia, este es el orden de elección del hardware de un ordenador:

  • Elige un procesador y la tarjeta gráfica
  • El procesador y la tarjeta gráfica condicionan la placa base que podemos usar
  • La longitud de la tarjeta gráfica y la placa base condicionan la torre o carcasa
  • El procesador y la placa base condicionan el tipo de memoria RAM
  • El procesador, la tarjeta gráfica y los discos duros condicionan la fuente de alimentación

Es decir, no puedes elegir una torre sin haber elegido antes la placa base, y no puedes elegir una placa base sin haber elegido antes el procesador. Explicamos todas estas relaciones en los siguientes puntos.

4: El procesador o CPU

Nuestro primer consejo para comprar un PC de escritorio es comenzar con tres elementos clave: el procesador, la tarjeta gráfica y la memoria. Esto nos define la placa base que debemos poner, y la fuente de alimentación. Con esto ya tenemos un PC básico y a partir de aquí podemos añadir lo que queramos.

El  primer hardware es el procesador. En los últimos años Intel ha ido un paso por delante de AMD, pero parece que en 2017 las cosas se van a igualar con los nuevos AMD Ryzen.

Intel Core

Intel dispone de varias gamas de CPUs, dentro de la familia Intel Core.

  • Intel Core i3: Procesadores de bajo rendimiento y bajo consumo. Pensados para tareas de ofimática, texto e Internet. Se usan en miniPCs, Chromebooks y portátiles
  • Intel Core i5: Rendimiento medio, sirven para todo pero muestran sus limitaciones cuando se realizan labores intensivas como edición gráfica en 3D, juegos potentes, etc.
  • Intel Core i7: la gama alta de Intel, pensada para gaming y tareas gráficas intensivas
  • Intel Xenon: Servidores y PCs profesionales

Cada gama se ha actualizado varias veces a lo largo de los años, así que tienen varias generaciones. Un Intel Core i3 de Segunda Generación es más antiguo que el de Tercera Generación, y posiblemente más lento. A su vez las generaciones tienen un “apodo”. Por ejemplo la actual Sexta Generación se llama Skylake, mientras que la Séptima Generación que acaba de ponerse a la venta es Kaby Lake. Desde el punto de vista de la nomenclatura de la CPU, el primer número siempre indica la generación. Por ejemplo, el procesador i7 4650 es de Cuarta Generación, y el i7 7650, de Séptima. Dentro de un mismo procesador y generación, como mayor sea el número, más potente es. Un i7 6950 es más potente que un  i7 6700.

El último factor a tener en cuenta son las letras que suelen aparecer al final o en mitad del nombre. Por ejemplo, i7-6700K.

  • K: Los procesadores terminados en K no tienen bloqueo de velocidad y voltaje. Se pueden overclockear, es decir, aumentar su velocidad de fábrica. Por ejemplo el i7-6700K. Están pensados para gaming
  • T: Procesador optimizado para extraer la máxima potencia
  • X: Extreme. Máximo rendimiento.
  • H (Portátil): Gráficos de alto rendimiento
  • HK (Portátil): Gráficos de alto rendimiento sin bloqueo de velocidad
  • HQ (Portátil): Gráficos de alto rendimiento con cuatro núcleos
  • Y (Portátil): Consumo muy bajo (por tanto, menos potentes)
  • U (Portátil): Consumo ultrabajo, no requiere ventiladores

En este enlace tienes más información sobre la nomenclatura de las CPU de Intel.

AMD

Como Intel, la compañía de Sunnyvale dispone de varias gamas enfocadas a distintos usuarios. Suelen ser menos potentes que los Intel pero también más baratos.

  • Athlon 5000, Sempron 3000: Gama baja para labores de ofimática e Internet
  • APU Serie A: Gama de entrada con GPU gráfica integrada en el propio procesador
  • Athlon X4: Gama media que sirve para todo
  • AMD FX: La gama alta enfocada a los juegos y el alto rendimiento

Revisa también este tutorial para elegir un procesador.

Con los nuevos procesadores Intel Kaby Lake y AMD Ryzen a punto de lanzarse al mercado, es un momento complicado para comprar una CPU. Si es posible, nuestro consejo es esperar a que se lancen, y evaluar sus prestaciones. Además la generación actual bajará de precio.

5: Tarjeta gráfica / GPU

El segundo elemento más importante a la hora de comprar un PC de sobremesa es la GPU o tarjeta gráfica.

Los ordenadores más básicos incluyen el chip gráfico integrado dentro del propio procesador (Intel HD Graphics), pero sólo ofrece un rendimiento básico para tareas cotidianas. Para jugar a juegos o trabajar con multimedia se requiere una tarjeta dedicada. Aunque sólo hay dos grandes fabricantes NVIDIA y AMD, existen docenas de chips diferentes, que además montan muchos ensambladores (marcas distintas). Por ejemplo hay muchas tarjetas que usan el chip GTX 1070 de NVIDIA de las marcas MSI, Gigabyte, Zotac, etc., y cada una añade pequeñas variaciones en la velocidad, sistema de refrigeración, etc.

NVIDIA

Es el fabricante más popular, con las gráficas más potentes (al menos hasta el estreno de las placas VEGA de AMD). Su gama de tarjetas GTX tiene distintas familias según su potencia.

  • GeForce 8xxx y 9xxx: Son modelos antiguos de bajo precio que hoy en día sólo son útiles en ofimática e Internet. Por ejemplo, GeForce 9500
  • GTX 7xx: Gama media/baja, ofrecen un buen rendimiento pero no pueden con los juegos y aplicaciones más potentes
  • GTX 9xx: Gama media, aún funcionan bien con los juegos actuales, especialmente los modelos más altos (GTX 970 y GTX 980), Pero ya han sido superadas
  • GTX 10xx: La última generación de tarjetas, con soporte completo de DirectX 12 y mejoras para la realidad virtual. Recomendable para juegos. Por ejemplo GTX 1070
  • GTX Titan: La gama más alta, pensada para exprimir al máximo los juegos más exigentes
  • Quadro: Entornos profesionales de diseño gráfico

Dentro de cada gama hay variantes. Por ejemplo el modelo Ti suele tener más velocidad y rendimiento. Una GTX 980 Ti es más potente que una GTX 980.

AMD

  • Radeon R5: Gama baja para PCs de oficina y aplicaciones en la nube
  • Radeon R7: Gama baja con soporte para juegos sencillos y edición multimedia poco exigente
  • Radeon R9: Gama media que aún puede manejar los juegos actuales
  • Radeon RX: Nueva arquitectura Polaris con un rendimiento equivalente a los modelos más bajos de la familia GTX 10xx de NVIDIA

Como ocurre con los procesadores, AMD lanzará en las próximas semanas sus nuevas tarjetas AMD VEGA que prometen superar en rendimiento a los mejores modelos de NVIDIA. Si es posible, conviene esperar a ver cuánto cuestan y cómo reaccionará NVIDIA. Una bajada de precios está casi asegurada.

Las tarjetas gráficas tienen una determinada cantidad de RAM, independiente de la del ordenador. Si vas a jugar a juegos punteros o editar vídeo o gráficos 3D, es recomendable que posea al menos 4 GB de RAM.

Comprueba también que dispone de conexión compatible con tu monitor: DVI, HDMI o DisplayPort.

6: Memoria RAM y almacenamiento

La memoria RAM del ordenador nos va a permitir realizar labores multitarea y manejar gran cantidad de datos de forma eficiente. Windows 10 exige menos RAM que sus predecesores, y por otro lado es una de las componentes más sencillas de instalar. Su precio no es muy elevado, así que nuestro consejo es que pongas una cantidad mínima de memoria RAM, 4 GB (ofimática) u 8 GB (gaming), y luego ya tendrás tiempo de ampliar cuando notes que el ordenador o algún programa lo necesita.

Existen diferentes tipos de memoria RAM: DDR2, DDR3, DDR4, etc. Como más alto sea el número, más rendimiento. Además dentro de cada gama, hay distintas velocidades.

El tipo y la velocidad dependen del procesador y la placa base. Acude a las especificaciones del procesador y mira la velocidad máxima del bus de datos de memoria que admite. Acude a las especificaciones de la placa base que hayas elegido y mira el tipo de memoria que soporta (DDR3 o DDR4). Así sabrás qué tipo de memoria tienes que comprar.

Otro dato importante es que las memorias actuales rinden mejor en parejas. Si vas a poner 8 GB es mejor poner 2 módulos de 4 GB en lugar de 1 de 8 GB. A la hora de comprar la placa base comprueba que tiene slots de memoria libres para una futura ampliación.

También hay que considerar la latencia (CL). Como más baja sea, mejor. Por ejemplo una memoria con latencia CL8 es más eficiente que otra con CL9 o CL10 (y seguramente más cara).

Verás que algunas memorias son ECC. Significa que incluyen un control adicional de errores, pero son más caras y es necesario que la placa base sea compatible con él. Las memorias sin este control se llaman Non-ECC.

Almacenamiento

Durante décadas los discos duros han sido el principal medio de almacenamiento, pero ya están siendo sustituido por los SSD (Solid State Drive) o discos sólidos/rígidos. Son algo más caros y tienen una menor capacidad de almacenamiento pero no tienen partes mecánicas así que no hacen ruido, se calientan menos y son mucho más rápidos.

Hoy en día es imprescindible montar un disco SSD para instalar el sistema operativo. El ordenador arrancará y funcionará mucho más rápido. Puedes comprar un disco SSD de 256 GB por apenas 75€. Los programas y los datos se pueden guardar en un disco duro convencional.

Existen varios tipos de SSD:

  • SLC: almacena un bit en cada celda. Es el más rápido y fiable pero también el más caro, se usa a nivel profesional
  • MLC: almacena 2 bits por celda. Puede guardar más datos pero el acceso es más lento y se degrada antes, al tener que hacer más acceso a una misma celda. Es el más común
  • TLC: tres bit por celda. Mayor capacidad y más barato, pero menor rendimiento y menos tiempo de vida útil

Tanto los discos SSD como los discos duros se conectan al ordenador principalmente a través del conector SATA. Existen variantes, que deben ser soportadas tanto por la placa base como el propio disco. Es decir, si compras un disco SATA 3 pero la placa base es SATA 2, el disco funcionará en modo SATA 2.

  • SATA 1: Alcanza una velocidad máxima de 150 MB/sg
  • SATA 2: Ofrece una velocidad máxima de 300 MB/sg
  • SATA 3: Duplica la velocidad hasta los 600 MB/sg, y se reduce el tiempo de acceso
  • NVMe: al utilizar canales PCI-express con una conexión directa a la placa, puede alcanzar velocidades de hasta 2 GB/sg. Este tipo de conexión convierte al disco en una tarjeta compacta fácilmente reconocible.

Existen discos duros con una tamaño de 2.5 y 3.5 pulgadas. En el caso de los SSD los más comunes son los de 2.5 pulgadas, aunque se está extendiendo el nuevo formato M.2, que sustituye al m.SATA. Hay también discos híbridos que combinan un disco duro con un SSD.

En los discos duros también es importante las revoluciones por minuto, es decir, la velocidad de giro. Como más rápido gire, más rápido leerá y escribirá datos. Varía entre las 5400 y las 10.000 rpm.

Aunque están en desuso también puedes añadir una grabadora de DVD / Blu-ray, que además funcionará como lector de discos.

7: Placa base

La elección de la placa base (o placa madre) depende directamente del procesador y la tarjeta gráfica. Debes tener en cuenta varias cosas:

  • Socket de la CPU: Toda placa base tiene un socket (conector) para insertar el procesador. Comprueba en la web del fabricante del procesador el socket que utiliza, y con eso ya puedes elegir la familia de placas base. Por ejemplo, el procesador Intel i7 6700K usa el socket LGA 1151, así que debes comprar una placa que incluya este socket.
  • PCI-Express: Las placas gráficas se conectan a través del bus PCI-Express (PCIe). Existen versiones 1.0 hasta 4.0. Hay que comprobar que el PCI Express que exige la tarjeta coincide con el que ofrece la placa. Comprueba también si hay slots para una o dos tarjetas, por si tienes pensado instalar dos funcionando en paralelo (SLI o Crossfire).
  • Slots de memoria: Asegúrate de que la placa tiene suficientes slots para futuras ampliaciones. Es recomendable que tenga al menos cuatro, aunque con dos es suficiente.
  • Tamaño de la placa: Existen varios tamaños de placa base. De menor a mayor: miniATX, microATX y ATX.
  • Extras: debe inclur varios puertos USB 2.0 y 3.0, y si es posible, USB Type C. También Bluetooth (aunque es fácil de añadir con un adaptador externo), WiFi y tarjeta de red Ethernet por si quieres conectarte por cable.

El tamaño influye en el número de slots y conectores, y la longitud de la placa gráfica. Las tarjetas más potentes son muy largas, así que necesitan una placa ATX.

En resumen, según el socket del procesador y la longitud de la tarjeta gráfica, tendrás que elegir la placa base. Hay muchas marcas y dentro de cada una diferentes modelos según el chipset (el controlador de la placa), número de conectores USB, sonido, WiFi y Bluetooth integrado, calidad de los materiales, disipación del calor, funciones extra, etc.

8: Fuente de alimentación, ventiladores y disipadores

El sistema de refrigeración y disipación del calor es vital para que el ordenador pueda rendir al máximo nivel. Los procesadores y tarjetas gráficas actuales están preparados para reducir la velocidad automáticamente si la temperatura interna alcanza cierto nivel, así que debes asegurarte de que el calor se disipa correctamente, sino tu PC funcionará más lento.

En la mayoría de los casos el enfriamiento lo llevan a cabo los disipadores (grandes placas de metal encima del procesador o el chip gráfico) y los ventiladores. El procesador suele incluir su propio disipador, pero es muy básico, así que es mejor sustituirlo por un disipador más potente:

Asegúrate de que es compatible con tu procesador.

Los ventiladores los suele incluir la propia torre, pero seguramente serán algo ruidosos. Puedes sustituirlos por ventiladores de PC más silenciosos, o añadir más si los necesitas. Aquí tienes algunos consejos para elegir ventiladores de PC.

El último elemento clave, y uno de los más importantes, es la fuente de alimentación. Debe suministrar energía a todo el hardware, de forma holgada. El 60 o 70% de todo el consumo lo realizan el procesador, la tarjeta gráfica, y los discos duros. Así que acude a las especificaciones, suma el consumo de estas tres componentes, medido en Vatios (W), añadele un 40% de ese valor para garantizar un suministro holgado, y tendrás la fuente que necesitas. Por ejemplo, si el procesador consume un máximo de 100W, la placa gráfica 170W, el disco duro y SSD 50W, eso son 320W. El 40% es 128W así que 320 + 128 = 448W. La fuente de alimentación debe rondar los 500W. Hay muchas medidas diferentes: 500, 550, 700, 850W, etc.

Ten en cuenta también el tamaño, que se ajuste a la placa: ATX, microATX, etc.

Otra opción es acudir a la web OuterVision que ofrece un calculador de consumo. Introduces el hardware de tu PC (procesador, placa, discos, memoria, etc), y te calcula la fuente óptima que necesitas.

Además de la potencia también tienes que tener en cuenta otros aspectos como el amperaje o la certificación. Están explicados en este artículo con más consejos para elegir una fuente de alimentación.

Finalmente, si puedes permitírtelo, elige una fuente modular. Se llaman así porque los cables no están soldados y puedes conectar y desconectar los que necesites. Muy útil si tienes poco espacio en el interior de tu PC:

9: Monitor

Es una época complicada para comprar un monitor. Acaban de estrenarse tecnologías como HDMI 2.1 o 4K HDR y aún no están muy extendidas, pero son el futuro.

Aspectos a tener en cuenta:

  • Tamaño: Compra el máximo tamaño que puedas permitirte, en relación a la distancia de visionado
  • Tecnología del panel: Los paneles TN son los más comunes. Son muy usados por su bajo tiempo de respuesta y su bajo precio, pero su ángulo de visión es limitado. Los paneles IPS ofrecen más ángulo de visión y colores más reales, pero los negros se ven más lavados. Ya se han anunciado monitores OLED, más caros pero con unos colores y negros más perfectos.
  • Resolución: Para un trabajo de ofimática o educativo, basta con un monitor 1080p. Si tienes un PC gaming te interesa un monitor WQHD (1440p), e incluso 4K.
  • Tiempo de respuesta: la latencia desde que das una orden que cambia la imagen, hasta que se refleja en pantalla. Como más bajo sea este valor, mejor.
  • ¿Qué es eso del HDR? HDR es una técnica de imagen que consigue colores más naturales, blancos más blancos, negros más negros, así como más variación de los mismos. Se usa en el cine (Netflix o el formato Blu-ray 4K Ultra HD ya lo emplean) pero también ha llegado a los videojuegos en las consolas PS4 Pro y Xbox One S. Y tanto NVIDIA como AMD ya lo aceptan en sus tarjetas gráficas. Si vas a comprar un monitor 4K, que sea HDR, porque en los próximos meses los juegos lo usarán para mejorar la calidad de imagen.
  • Velocidad de refresco: el mínimo indispensable hoy en día es 120 Hz para trabajar y 60 Hz para jugar. Pero hay monitores que ofrecen hasta 244 Hz. Como mayor sea, más descanso para la vista
  • G-Sync o FreeSync: Algunos monitores pensados para gaming pueden usar una tasa de refresco variable que se ajusta a la velocidad del juego, en tiempo real. De esta forma la imagen siempre se ve suave, sin tirones, aunque los fps varíen. NVIDIA llama a esta técnica G-sync y AMD, FreeSync, y no son compatibles. Según la tarjeta gráfica que tengas el monitor debe ser compatible con una u otra. Ya se ha anunciado G-Sync HDR.
  • Conexiones: El monitor debe tener al menos un par de conectores HDMI, DVI, y opcionalmente, DisplayPort. Asegúrate de que la tarjeta gráfica también tiene una de ellas.
  • ¿Curvo o plano? Las pantallas curvas no han terminado de cuajar. No aportan ventajas pese a lo que publicitan, pero a mucha gente les gusta el efecto que producen, así que puedes comprarlas si te atraen.

10: La torre o carcasa

La elección de la torre va mucho más allá de un simple tema estético o de tamaño. Los materiales y la longitud de la carcasa influyen en la disipación del calor o en el tipo de tarjetas que puedes instalar.

Si vas a comprar un ordenador para gaming o para exigentes tareas multimedia (edición de vídeo, entorno CAD, etc.) necesitas un procesador y un tarjeta gráfica potentes, que van a generar calor, así que es recomendable una torre de materiales metálicos como el aluminio y otras aleaciones, que enfrían más. Del mismo modo, la torre debe ser de tamaño completo (nada de versiones compactas o mini) porque las tarjetas gráficas más potentes son muy largas. Existen también carcasas con sistemas de refrigeración avanzados (agua, más ventiladores, etc).

Si el PC se va a usar para labores de oficina o educativas, se pueden utilizar torres más pequeñas o de plástico.

El tamaño dependerá del tipo de placa que vayas a montar: ATX, microATX o miniATX.

11: Conclusiones

Son muchos conceptos a tener en cuenta, pero son sencillos de entender. Simplemente hay que ir paso a paso. Cada componente condiciona al siguiente, así que resulta más fácil elegir.

El procesador y la tarjeta gráfica fijan la placa base a utilizar, y con ello el tipo de memoria y el tamaño de la torre, así como la fuente de alimentación. El resto ya es cuestión de gustos y presupuestos.

La última actualización de Windows 10 da problemas en configuraciones multi-monitor

Con el lanzamiento de la última actualización de Windows 10, identificada como KB3213986, se han detectado problemas en configuraciones multi-monitor que pueden ir desde ligeros parpadeos a retrasos en la imagen por pérdida de sincronización entre la GPU y el refresco del monitor.

Parece que estos problemas sólo se producen cuando ejecutamos aplicaciones 3D, como juegos por ejemplo, y han sido reconocidos oficialmente por la propia Microsoft, quien ha dejado un par de soluciones temporales que deberían ser de ayuda para paliar los efectos negativos de esta actualización mientras esperamos la llegada de una solución definitiva, que debería aparecer en forma de parche.

  1. No utilizar el modo de pantalla completa y recurrir en su lugar al modo ventana, una opción que podemos ajustar para que tenga un efecto idéntico al de aquella.
  2. Iniciar las aplicaciones 3D con un único monitor activo, y una vez dentro activar los restantes monitores.

No hay duda de que este caso es un ejemplo claro del porqué Microsoft debería permitir a los usuarios de Windows 10 retrasar libremente las actualizaciones durante el tiempo que éstos estimen conveniente, en lugar de imponer plazos concretos.

Es evidente que un sistema operativo actualizado tiene sus ventajas y que las novedades y mejoras funcionales, de rendimiento y de seguridad siempre son bienvenidas, pero con cada nueva actualización pueden venir problemas como éste que acaben afectando negativamente a los usuarios, y que se podrían haber evitado con algo tan simple como optar por retrasar su instalación hasta estar seguros de que no hay ningún error pendiente de resolución.